
El sábado de vuelta de Pedraza, Paula nos llevó a conocer "Los jabones de mi mujer" como una de las cosas que no podíamos perdernos.
Llamó a Amelia (hay que pedir cita para ir a ver la tienda-taller) y a la vuelta de Pedraza a Segovia nos paramos en su taller.
Llegamos a un pueblecito, aparcamos el coche y llamamos al timbre (la entrada con un banco de madera y unos cojines de ganchillo ya prometía)
Nos abrió Amelia y entramos en un tienda llena de detalles traídos de distintos viajes, TODO era bonito, las tijeras, el cuaderno, los muebles, el mostrador, el porta rollos para el papel...un lujo para la vista y para el olfato. Se nos hizo de noche hablando de blogs, tiendas...
Si alguien me garantiza que mi piel puede parecerse en algo a la de Amelia, ya sé que jabones utilizar.
Para los segovianos y madrileños, ir a ver la tienda es una excursión que vale la pena hacer.
PD: Estoy utilizando su jabón de romero para el pelo y los resultados me tienen muy contenta
Gracias a Amelia y a Pablo, y a Paula por llevarnos