

Me siento como una niña pequeña, a la que le han dado tantas chucherías que tiene una mezcla de emoción contenida y subidón de azúcar.
Y eso ha sido Casa Josephine, la casa más dulce, las mejores compañeras, las cosas más bonitas rodeándonos, y el sentir que hay mucha gente que va en la misma dirección en la que vamos las 10 bloggers invitadas, de la búsqueda de lo especial, de las cosas con sentido.
No sé por donde empezar a desenredar la madeja de este buen sabor de boca, hemos probado tantas cosas apetecibles estos días, que no quiero dejarme ni una porque muchas se han convertido YA en algunas de mis nuevas cosas favoritas.
Así que hoy os cuento solo un poquito y en cuanto tenga más fotos, os sigo contando hasta contároslo TODO. Las de hoy gracias a
Angi.El primer gracias va para Ander, el día antes de Casa Josephine me entró toda la incertidumbre y le imaginé adelantando su fecha de parto y haciéndola coincidir con Casa Josephine. Así que hijito mil GRACIAS por seguir dentro de mí. El segundo gracias va para la
Revista Atelier, para
Pauli y para Bea, por contar conmigo para esta experiencia de absoluto lujo, lujo del bueno, del auténtico, de ese del que estuvimos hablando con las chicas de
exquisiteando .
La primera pincelada: Casa Josephine es más guapa al natural (como
Baballa), tiene más luz, está repleta de piezas únicas, de colores preciosos, de muchos de esos muebles, espejos o accesorios que nos recuerdan otras épocas, mezclados de la forma más armónica imaginable. Pero a pesar de TODA la belleza, que hace que estés con la boca abierta desde que pones el primer pie dentro, es acogedora, tiene cojines mullidos, tiene sofás hechos con puertas antiguas, invita a quedarse, a sentarse y a sentirse cómodo, tan cómodo como si realmente llegaras a casa de la tía Josephine.
Nada más llegar nos encontramos con el
bolso oficial de la despedida, diseñado por nuestra Angi. Había unas botellas de vino abiertas y un
buffet de chucherías con los tarros más bonitos llenos de lavanda, las chicas de buffet de chucherías nos dejaron un azucarero lleno de chuches personalizado para cada una para el viaje de vuelta :). Las sillas estaban adornadas con unos
globos en unas tonalidades que me encantaron.
Os cuento mucho más muy pronto, no sin antes mandarles un beso a
Begoña, y decirle que ya he colgado la preciosa tarjeta con la receta del gazpacho de cerezas (sin palabras) y a
Yuli por ser la Mary Poppins de las especias, creo que necesito un blog entero para contaros cosas de ella y de sus mágicas mezclas.
Feliz fin de semana