
La boda del sábado fue una de esas bodas bonitas.
Los novios se casaron en una sala MUY pequeña del ayuntamiento de un pueblo precioso. La familia juntos y muy pegaditos dentro de la sala, el resto escuchamos sus palabras y la traducción simultanea de Sophie desde el pasillo, las escaleras ...
Salieron los novios y tiramos arroz, el padre de la novia sacó una flauta y tocó para los novios mientras el resto como si siguiéramos al flautista de Hamelín les seguimos a la casa en la que se celebró el convite. Fue bonito andar con los novios, y de alguna forma decirles que les acompañaremos en el camino.
Llegamos a la masía de piedra en la que pasó todo el resto (la noche anterior durmieron novios y familia, el mismo día se vistieron, salieron hacia la
casa de la vila, celebramos, y esa noche muchos durmieron con los novios en su primer día como marido y mujer)
La comida la cocinaron desde primera hora de la mañana las chicas y el chico del catering "sabores del mundo". Aperitivos deliciosos, ensaladas, carnes ... una macedonia difícil de olvidar y dulces árabes. Afortunadamente las carpas que separaban el cielo de las mesas se volaron durante la ceremonia, y las mesas estaban solamente rodeadas del prado y el valle. Hubo discursos en castellano, en francés traducción simultanea, risas, frase ocurrentes, buenos deseos, y alguna que otra lágrima de emoción.
Hubo mucha música, en directo como regalo a los novios (no se puede describir lo bien que cantaba la divertida cantante irlandesa) hubo percusión, música tradicional de Perú, Claudio tocó la guitarra y justo antes de irnos, Francia y Vero animaron la fiesta con juegos que enfrentaron al público masculino con el femenino y nos hicieron reír y jugar como niños.
A los novios desearles que sigan siendo felices
Ps: La foto fue de mi penúltima labor como wedding planner, los pañitos para tapar las ensaladas.
Feliz miércoles